Ciudad

Vienen tus amigos a verte y a conocer tu ciudad. Tú estás encantado, por verlos y por enseñarles cosas y que se lo pasen bien. Te los llevas por ahí a pasear, y las calles y los parques por los que pasas no son tus calles y tus parques, porque están tus amigos y ya son distintos. Y la terraza donde te sientas a tomarte la cerveza es otra, porque tiene la sombra de tus amigos en las piedras del suelo. Y los camareros de los bares que frecuentas y los habituales de la barra hablan de otra manera, y son distintas las fachadas de las Iglesias, las esculturas de las plazas y las luces de las farolas. Y tu casa es otra con ellos sentados en el salón o en la cocina.

Luego se montan en el coche y se van por esa avenida que se convierte en la de siempre mientras se alejan. Y te alegras de haberlos visto y de que se hayan divertido, aunque vayan engañados de haber visto tu ciudad. Esa ciudad que vuelve a ser la tuya. Esa que no verán nunca.

Anuncios